El embarazo es un tiempo hermoso y emocionante en la vida de las mujeres 
y la danza oriental puede ser una forma maravillosa de ejercitarse, 
que ofrece grandes beneficios psicológicos y físicos.

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jueves, 19 de mayo de 2011

Taller Arrullo Sagrado



En el taller exploraremos técnicas de relajación y de respiración para el embarazo, parto y postparto a través del juego, el canto, la danza, la resonancia, la creatividad, visualizaciones y más, en un ambiente seguro y divertido. Experimentaremos el increíble efecto de la voz resonando dentro del cuerpo y entenderemos como este instrumento que todos poseemos nos puede ayudar a relajarnos y estar presentes en el aquí y el ahora, no solo en el embarazo sino durante toda nuestra vida y la de nuestros hijos.

Usaremos nuestra respiración, voz, sonido, música y movimiento como una vía para explorar, como mujeres, la conexión que tenemos con la madre Tierra. Cantaremos arrullos sagrados, encontraremos nuestros propios arrullos, los que vienen de nuestro interior para darnos amor y sanarnos.

Estos son solo algunos de los beneficios que produce cantar:
  • • Cantar es respirar y la respiración es vida.
  • • El canto sostiene la respiración y la respiración es la clave para soltar, dejar ir, entregarse.
  • • El sonido y la voz estimulan el desarrollo del cerebro del bebé así como sus destrezas motoras.
  • • El canto le da el poder a la mujer de conectarse con su intuición
  • • Libera tensión en la pelvis y los órganos sexuales.
  • • Cuando uno canta no piensa, es una excelente forma de meditación

Dirigido a
  • mujeres embarazadas, padres, doulas, parteras, educadoras prenatales, maestras de yoga prenatal y a todas las personas que trabajen con mujeres en esta etapa.
  • personas que deseen explorar su conexión con la tierra y con los demás a través del canto y el sonido.

Impartido por Marina Ubaldini (La Doula Cantante/The Singing Doula) doula y Sound Healer de San Francisco

Centro Educativo Arenal. Arenal 11, Chimalistac, Ciudad de México
Sábado, 21 de mayo de 2011 16:00

$600

lunes, 19 de julio de 2010

Masaje para bebés: Shantala


Shantala es un tipo de masaje que las madres hindús dan a sus bebés. Frederic Leboyer, precursor del parto sin dolor, después de observar a una mujer llamada Shantala practicarlo con su bebé, trajo esta práctica a Occidente.

Este masaje es una buena manera de comenzar a comunicarse con el pequeño tras su nacimiento, pues el tacto es uno de los sentidos que están más a flor de piel en los primeros momentos de vida del bebé.

El masaje puede desarrollar más rápidamente la coordinación motora, aumentar sus reacciones musculares, aparte de que hará con el bebé sea más receptivo y más apto a reaccionar al espacio que lo rodea.

Beneficios de masajear a su bebé

Ayuda a:
  • regular y reforzar las funciones respiratoria, circulatoria y gastrointestinal. Se puede controlar las incomodidades producidas por los cólicos, gases y estreñimiento, y las molestias por la salida de los primeros dientes.
  • relajarse y lo alivia del estrés, de los bloqueos, que produce encontrarse diariamente con cosas nuevas.
  • intensificar la comunicación afectiva entre el bebé y las personas de su entorno, facilitando la comunicación no verbal.
  • estimular el sistema inmunológico y propicia un mejor desarrollo del sistema nervioso.
  • aumentar la auto-estima de tu bebé.
  • que el bebé tenga un sueño tranquilo y profundo.
  • aumentar el contacto afectivo del bebé con sus padres a través del toque, la mirada, de la piel, de la sonrisa, sonidos, abrazos, caricias, olor, y de los estímulos. El masaje transforma el bebé en un bebé saludable en todos los aspectos.
Ya son muchos los profesionales, médicos, matronas, fisioterapeutas, psicólogos etc. que reconocen el valor terapéutico y psicológico que contiene el Masaje Shantala para bebés.

Puedes ver una entrevista en la TV Argentina en Embarazadas TV

El poder de la meditación durante el embarazo


Como seres nacidos de una Inteligencia Suprema (a menudo llamada Dios) portamos un natural poder para crear. No hay límites para esto. Cuando nos hacemos conscientes de nuestra inteligencia interior y nos permitimos experimentar sus efectos sucede un verdadero milagro de creación para nosotros y en nuestro mundo cotidiano.

La fuerza que nos conecta y nos comunica ya sea con otras personas, la naturaleza o el cosmos, es el mismo impulso que nos lleva también a desear y concretar la concepción y el nacimiento de un hijo. Estamos hablando del Amor.

Tal vez, entre todas las posibles manifestaciones del amor, la que corre más riegos de pasar inadvertida es la del amor de los padres por el hijo que aún se encuentra en el seno materno. Sin embargo, en este período deben sentarse las bases de una adecuada interacción, de modo que el vínculo resulte verdaderamente potenciador para ambas partes.

La comunicación pre-natal es muy intensa. Se lleva a cabo fundamentalmente a través de las transmisiones psíquicas (emocionales y mentales) e intuitivas. Si bien es cierto que el bebé en el útero de la mamá se encuentra mucho mas estrechamente ligado a todo lo que a ella le sucede durante el embarazo y el parto, la presencia del padre es también condicionante (favorecedora o limitante del desarrollo emocional y espiritual) y complementaria en la construcción de esas bases de crecimiento mutuo.

Siguiendo una Ley Universal e Inmutable que dice que “El Universo es mental”, ubicamos nuestro poder creador en nuestros pensamientos. La práctica de la meditación y de las visualizaciones contribuye a tomar conciencia de ese poder creador en nuestra mente, a delimitar el tipo de pensamientos acordes a los resultados que deseamos manifestar y acelerar su manifestación en cada caso.

Es común que durante el embarazo se despierten miedos inconscientes (ej. enfermedades o malformaciones del bebé, temor a morir en el parto, a no ser buenos padres, a no tener suficientes recursos para abastecer al niño, etc.), automatismos mentales negativos y prejuicios culturales que es necesario desprogramar para que esta información y este tipo de vibraciones
energéticas no contaminen el vínculo con el bebé y afecten el desarrollo ulterior de su personalidad.

También es enriquecedor permitirse este espacio de trabajo interno para nutrir y fortalecer la vinculación de la pareja. La presencia de ambos, en esta práctica, abre un canal de comunicación directa con la energía de ese hijo que, si bien no ha nacido aún, ya existe y puede percibir y emitir información, asumiendo un protagonismo activo en la construcción del lazo afectivo con sus padres.

El Amor es la fuerza que nos mueve hacia nuestros propios milagros. Sosteniendo voluntariamente los pensamientos e imágenes positivas, creamos un campo de energía protectora, contenedora, beneficiosa y propiciadora de todo lo bueno a nuestro alrededor y alrededor de nuestros hijos y demás seres queridos.

“Ve lo positivo en cada cosa y te encontrarás rodeado de lo mejor,
porque lo atraerás todo hacia ti, como hace el imán con el acero.”
Eileen Cady

viernes, 16 de julio de 2010

Arrullo Sagrado


Durante el embarazo, la mujer vive un estado de sensibilidad especial, es un estado sagrado que la conecta naturalmente consigo misma y con su intuición. El embarazo, es una excelente oportunidad para la madre de conectarse concientemente con el ser que se está formando en su interior a un nivel físico, energético y espiritual. Que mejor que venir al mundo sostenido por la intención de estar presente y conectado, con la intención de que la llegada sea con conciencia, con todo el dolor y la alegría que implica estar vivo.

Nosotras las mujeres somos canales abiertos por donde la energía pasa de la tierra al universo y viceversa, si estamos concientes de ese paso energético podemos dirigirlo e intencionarlo y así transformar esa energía en acciones positivas y despiertas para compartir con los demás. El sonido y el canto es una de las tantas formas que tiene la energía universal.

La voz, el sonido, la música, la danza son excelentes vehículos para establecer esta conexión conciente entre la madre y el bebé, en el embarazo, durante el trabajo de parto y al menos en los primeros cinco años del bebe.

La voz cantante es una fábrica de respiración, vibración y emoción que influye poderosamente sobre nuestra mente y cuerpo, es mucho más efectiva que cualquier otra forma de sonido, precisamente porque proviene del interior.

El canto sanador (es el canto con intención, dirigido a sanar) provoca una vibración interna que solamente cantando se puede producir. Esa vibración resuena en todos nuestros órganos y en todo nuestro cuerpo. Nos lleva, en forma natural, a un estado de relajación y paz interior que nos permite estar abiertos para ver con más claridad. Cuando cantamos se despierta nuestra energía sanadora, energía de conciliación con el todo.

Exploramos técnicas de relajación y de respiración para el embarazo, parto y postparto a través del juego, el canto, la danza, la resonancia, la creatividad, visualizaciones y más, en un ambiente seguro y divertido. Experimentamos el increíble efecto de la voz resonando dentro del cuerpo y entendemos como este instrumento que todos poseemos nos puede ayudar a relajarnos y estar presentes en el aquí y el ahora, no solo en el embarazo sino durante toda nuestra vida y la de nuestros hijos.

Usamos nuestra respiración, voz, sonido, música y movimiento como una vía para explorar, como mujeres, la conexión que tenemos con la madre Tierra.

Cantamos arrullos sagrados, encontramos nuestros propios arrullos, los que vienen de nuestro interior para darnos amor y sanarnos.

Beneficios que produce cantar:
· Cantar es respirar y la respiración es vida.
· El canto sostiene la respiración y la respiración es la clave para
soltar, dejar ir, entregarse.
· El sonido y la voz estimulan el desarrollo del cerebro del bebé así como
sus destrezas motoras.
· El canto le da el poder a la mujer de conectarse con su intuición
· Libera tensión en la pelvis y los órganos sexuales.
· Cuando uno canta no piensa, es una excelente forma de meditación.

Pase lo que pase canta, canta, canta

Marina Ubaldini

martes, 13 de julio de 2010

El papá y el bebé


- ¿Cuál ha ser el papel del papá en la crianza del bebé?
- ¿Hay que exigirles que se hagan cargo del bebé 50-50?
- ¿Qué opinan de la mamá que se queda en casa y el papá proveedor?

Encontré este artículo y se los comparto para que sirva a la reflexión

El rol del padre por Laura Gutman

Frente al agobio, la confusión y el cansancio que padecemos cuando tenemos hijos pequeños, las mujeres quisiéramos tener a mano una serie de “obligaciones” para endilgar al varón a quien percibimos más libre y autónomo y con una vida que no ha cambiado tan drásticamente como la nuestra.

Somos las mujeres quienes necesitamos creer que un “buen padre” se ocupa de tal y cual manera de los hijos que tenemos en común. Pero cuando esto no ocurre, nos abruma el rencor y la desilusión. Los “roles” que cada uno asume son hechos culturales. O personajes que repartimos entre todos para que una escena pueda ser representada. De modo que, cuando un niño “entra en escena” (o nace), se nos desacomodan todos los roles que teníamos asignados. Las mujeres nos encontramos en lugares que no habíamos dispuesto para nosotras mismas, nos sentimos afuera del mundo, solas, exageradamente demandadas, desgarradas entre permanecer en los lugares donde habíamos forjado nuestra identidad, o pendientes de las necesidades del niño pequeño.

Frente a este panorama, observamos al varón que no está ni desgarrado, ni peleado entre nuevas y viejas identidades, ni malherido, ni agotado. Por lo tanto, nos resulta evidente que tendría que asumir parte de las tareas que por carácter transitivo de género, hemos asumido las que hemos devenido madres. Y ahí se ponen de manifiesto los desacuerdos ocultos de la pareja.

Pues bien. Sobre todo esto vale la pena conversar. Porque la presencia de un niño nos obliga a pensar cómo vivimos, qué esperamos unos de otros, qué organización familiar estamos dispuestos a construir y cuánta generosidad tenemos disponible. Por otra parte, los “roles” que asumamos, serán funcionales de acuerdo a si los hemos “planeado” juntos o no. Por ejemplo, si asumimos que la madre se hará cargo emocionalmente del niño, necesitará que “alguien” se haga cargo emocionalmente de ella. Y el varón que tiene al lado posiblemente sea el mejor postulante para ese ”rol”. En ese caso, no importa qué es lo que hace en función de su paternidad, no importa si baña al niño o si se despierta por las noches para calmarlo. Porque “es” padre en la medida en que sostiene emocionalmente a la madre para que ésta tenga fuerzas afectivas suficientes para acunar al niño.

En cambio, si la madre no tiene disponibilidad emocional para el niño, o no tiene posibilidades de permanecer a su lado porque la economía familiar depende de ella; posiblemente haya un varón más “cariñoso” y en apariencia “buen padre” que se ocupa del hijo. Sin embargo, de un modo poco visible está obligando a su mujer a abandonar su despliegue maternante y desviando su preocupación hacia la adquisición del alimento. En estos casos, el varón no posibilita ni facilita una permanencia suave y dedicada de la madre hacia su hijo. Y este no es un dato menor, aunque las mujeres modernas creamos que la igualdad de derechos se basa en que tanto las mujeres como los varones asumamos indistintamente la crianza de los niños; desde el punto de vista del niño, no es lo mismo recibir cuidados maternantes femeninos que cuidados paternantes masculinos. Y eso que ni siquiera estamos hablando de lactancia, hecho que requiere una permanencia y disponibilidad irremplazables por parte de la madre.

Lo ideal sería que los “roles” estén todos asignados para jugar el juego de la familia. La mayoría de las veces, esto no ocurre. Hay un rol que pocas veces asumimos, seamos mujeres o varones. Es el rol de quien se despoja de sus propias necesidades a favor de las necesidades básicas, impostergables, urgentes e irremplazables de los niños pequeños.

Cuando desestimamos los tiempos lentos de los niños, la necesidad de contacto, de brazos, de presencia física y de escucha genuina; nadie asume su rol. Hablar de lo que le toca hacer al padre o de lo que corresponde hacer a la madre nos coloca en la lucha interminable por quien logra resguardarse más a sí mismo.

Es verdad que nos faltan jugadores para la escena familiar. En la mayoría de los casos nos hemos quedado sin familia extendida, sin barrio, sin aldea, sin mujeres experimentadas ni grupos de pares para hacernos cargo mancomunadamente de los niños pequeños. Estamos todos muy solos y exigidos. En ese sentido, los varones que desean ser “buenos padres” tampoco logran responder a las expectativas. Fallan. Están cansados. Reciben palabras de desprecio. Se sienten poco valiosos. Escasamente potentes. Y se supone que deberían hacer lo que no hacen, es decir, llegar temprano a casa, hacerse cargo del niño, calmarlo, jugar con él, ser paciente.

Pensar el rol del padre dentro de la familia moderna tiene que coincidir con un pensamiento más generalizado sobre cómo vivimos todos nosotros, cómo y dónde trabajamos, cómo circula el dinero, quién administra, cómo nos manejamos respecto al poder dentro de las relaciones, cómo circula el amor y el diálogo dentro de la pareja y sobre todo qué importancia le asignamos a la libertad y a la autonomía personales. Porque es importante tener en cuenta que si estamos apegados a la propia autonomía, el niño no logrará recibir lo que necesita. Y si recibe el tiempo y la dedicación, será en detrimento de la libertad de la madre. Y desde ese lugar de pérdida de libertad, las mujeres nos ponemos exigentes con los varones, queriendo definir claramente qué roles deberían asumir. Con lo cual, estamos todos enfadados unos con otros. Por eso, el tema no pasa por luchar para determinar quién pierde más libertad, asignando deberes a diestra y siniestra, sino por revisar qué capacidad de entrega tenemos unos y otros.

La maternidad y la paternidad no se llevan bien con la autonomía y la libertad personal. Tenemos que estar dispuestos a perderlas, si nos interesa el confort de los niños pequeños. Y en este punto, es lo mismo ser varones o mujeres. Tal vez sea tiempo de mirarnos honestamente y reconocer qué es lo que cada uno de nosotros está dispuesto a dar. Comprometernos a eso y no más. Aceptar nuestras limitaciones y darnos cuenta que nos complementamos. Que hay algo que el otro ofrece que uno mismo no sería capaz. Y que si no da “todo” lo que quisiéramos, no lo coloca en un lugar donde “no da nada” sino que “da algo diferente”. De ese modo pierden sentido todas las discusiones sobre los roles adecuados, lo que se debe o no se debe hacer frente a algo tan difícil como criar niños pequeños.

Laura Gutman es argentina, terapeuta familiar y escritora Lleva publicados varios libros sobre maternidad, paternidad, vínculos primarios, desamparo emocional, adicciones, violencia y metodologías para acompañar procesos de indagación personal. Es colaboradora habitual en numerosas revistas en Argentina y España. Dirige Crianza, una institución con base en la Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con una Escuela de Capacitación Profesional y un equipo de profesionales que asisten a madres y padres.

Publicado en Alta Educación

lunes, 1 de febrero de 2010

Reuniones de mamás con bebés

Los viernes realizamos reuniones de mamás y bebés. La idea es compartir inquietudes, experiencias, ideas y sugerencias y crear nuevos vínculos. Este es un espacio en el que podrán compartir los retos que han encontrado y contar con el apoyo del grupo para resolverlos.

Ven a conocer a otras mamás afines, con bebés de la misma edad, que además viven cerca. También vendrán futuras mamás que quieren aprovechar para conocerse y empezar a integrarse a esta comunidad.

¿Quieres saber más? Comunícate al 55 74 86 20